jueves, 22 de octubre de 2009

Jaque mate

Oscuridad.
Corro.
Me muevo en un laberinto.
Corro en círculos.
Huyo.
Llego a una encrucijada.
¿Derecha o izquierda?
Decido rápidamente.
No puedo dejar que me alcances.
Izquierda.
Y corro.
Sigo corriendo.
Todo es difuso.
Pero corro.
Huyo.
Llego a un muro.
Callejón sin salida.
¿Retrocedo?
No. Tengo miedo.
Miedo de que me alcances.
Miro hacia la izquierda.
Miro hacia la derecha.
No hay otra opción.
Lo intento trepar.
Comienzo a escalar.
Mis manos y pies rozan la pared.
Intento imitar los movimientos arácnidos.
Y casi lo logro.
Veo la cima.
Casi llego.
Y entonces, resvalo.
Y comienzo a caer.
El mundo se da vuelta por un instante.
Caigo.
Cierro mis ojos.
Caigo.
Sigo cayendo.
Hasta que entonces, todo se detiene.
¿Por qué no duele la caída?, me pregunto.
Siento que alguien me sostiene entre sus brazos.
No quiero abrir mis ojos.
Sé quién es.
Me atrapaste.
Jaque mate.

jueves, 20 de agosto de 2009

Sin palabras

Son días como hoy los que me hacen dar cuenta de lo corta e impredecible que es la vida.
Me acabo de enterar de que falleció el encargado del edificio en el que vivo. No es que haya sido de repente, puesto que tenía cáncer y hace rato que no trabajaba. Se podría decir que en cierta forma la enfermedad lo fue consumiendo poco a poco, pero aún así no deja de ser extraño... Siempre que nos enfrentamos a la muerte de una u otra forma es extraño. Y más en casos como éste, puesto que era una persona que conocía de toda la vida.
No voy a escribir mucho más, porque igualmente no era una persona allegada a mí. Pero nomás voy a decir que espero que pueda encontrar la paz y que ya no sufra. Son tan tristes estas enfermedades...
Lo siento mucho por la hija y la esposa, puesto que son las que más van a sentir su pérdida.
Yo pienso que quien sufre más es el que vive... Morir es fácil, lo difícil es vivir. Y más aún, vivir con dolor.

viernes, 7 de agosto de 2009

Un encuentro especial

Sentada frente al mar, la niña contemplaba el ocaso.
Tan inmersa estaba en sus pensamientos, que no sintió cuando él se acercó y se sentó a su lado. Sólo notó su presencia, cuando comenzó a hablar:

"Dime niña: si yo te dijera que soy un mago y que te concedería cualquier deseo, ¿qué me pedirías?", de repente, el mago le preguntó.

Al principio se sobresaltó. Lo miró y lo analizó: sus vestimentas eran algo extrañas. Recordaba haberlo visto un par de veces por la ciudad, pero eso no quitaba el hecho de que él era un extraño para ella. Sin embargo, no tenía la sensación de que fuera una mala persona. No podía explicar por qué, pero no creía que fuera a hacerle daño. Y decidió confiar con él...
Un poco insegura, pero con una sonrisa traviesa, la pequeña replicó: "¿Sólo uno? Pediría que me concedieras muchos deseos más".

"No, no. No trates de hacer trampa, ni de ser ambiciosa. Piénsalo bien, un solo deseo", contestó el otro.

"Mmm ¡Pero es una pregunta muy difícil! Tendría que ser algo demasiado especial. Muchas cosas son las que quiero, como para poder elegir solamente una".

"Estoy seguro de que no debe ser así. A ver, ¿cosas como qué quisieras?".

"Por ejemplo, mucho dinero para comprarme cosas".

"El dinero va y viene. Es fruto del esfuerzo individual y también del azar, y debes saber que no todo puedes comprar con él. Dime otra cosa".

"Mmm... Entonces, te pediría alas para poder volar por los cielos como aquella gaviota. Así podría volar y conocer muchos lugares lejanos".

"Aunque no sea por tu fuerza propia, puedes volar en un avión. ¿En serio le pedirías eso a un mago poderoso como yo? Vamos, debe haber algo más especial aún".

"Eso lo dices tú, porque eres un mago y tienes el poder para hacer lo que quieras. No creo que sea lo mismo que volar por tí mismo, y sentir cómo el viento acaricia tu rostro".

"No puedo tener todo lo que yo quiero", contestó el otro, pensativo. Y tratando de guiar a su interlocutora prosiguió: "Es cierto que puedo volar, pero no hay demasiada diferencia en realidad. Tienes un solo deseo, no lo desperdicies en algo así. Piensa... Piensa en algo más profundo...".

"¿Algo más profundo, dices? ¿Algo como qué?"

Un poco tímido, él le respondió: "Por ejemplo, piensa en tus sentimientos. Llevo un tiempo observándote. Te he cruzado más de una vez, y no he visto que te relaciones con muchas personas. Y si lo haces, aunque sonrías o parezca que se conocen de toda la vida, no se por qué tengo la sensación de que no te llena, por así decir. Pareciera ser algo superficial o temporario, aunque no lo sea. Y noto que luego terminas quedándote sola, aquí sentada, contemplando el mar con una mirada perdida"

Dubitativa, le dijo: "Quizás sea porque trato de no involucrarme demasiado"

"¿A qué te refieres?".

"Trato de no encariñarme demasiado con las personas. Siempre que pueda controlarlo, lo voy a hacer".

"¿Y eso por qué? Si querer y ser querido es lo más hermoso de la vida".

"No, no lo es. Cuando quieres a alguien, sufres. Sufres cuando esa persona no te quiere como tú la quieres; sufres por tratar de que te quiera; y sufres si tuviste la dicha de quererla y tener su cariño, pero la pierdes por alguna razón. Dolor y amor van de la mano. Y yo no quiero sufrir. Si tuviera que pedir algo... ¡Eso es! Quiero poder perder aquello que hace que sienta dolor". Y dudando un poco, afirmó: "Quiero no tener corazón".

Abrumado por semejante respuesta, él respondió: "¿En verdad pedirías no tener corazón? Yo podría concedértelo, pero no me atrevería a quitarte una de las cosas que te hacen ser humana. La más importante... E incluso si perdieras eso, te quedaría el dolor físico. Estás pensando sólo en la parte negativa de la cuestión. Es cierto que puedes sufrir, pero eso se compensa con lo que obtienes a cambio: la alegría de compartir cosas con tus seres queridos aunque sólo sea en un instante de tu vida. Cosas que luego pasarán a ser recuerdos; recuerdos que atesorará la memoria. Y la memoria escribe y describe tu propia historia, tu propia existencia; es la prueba de que vives y en el futuro será la prueba de que has vivido; es algo que te acompañará por siempre".

"Entonces, quiero que me des el don del olvido. La habilidad para borrar de la memoria los recuerdos dolorosos y feos".

"Es cierto que bien podría hacerlo, pero nada obtendrías a cambio, aunque tu pienses lo contrario. Puede ser triste, pero es en esos momentos, cuando el ser humano más aprende. Los errores y las pérdidas dejan grandes enseñanzas".

"Pero podría aprender de los demás", protestó la pequeña.

"No, no lo harías. Tienes que vivirlo. De otra forma, no lo valorarías lo suficiente como para comprenderlo y tomarlo como algo digno de aprender. Es más, incluso cuando lo vives hay ocasiones en que vuelves una y otra vez a cometer los mismos errores. Es el mayor defecto del ser humano".

"¡Ya sé que quiero entonces! Si dices que debo vivir todo, concédeme el poder de retroceder el tiempo. Así podré cambiar o evitar aquello que salió mal".

"¿No crees que sería muy egoísta que tú fueras la única con la posibilidad de resetear su vida como en un videojuego?"

Un poco apenada y en un tono débil, replicó: "¿Y si lo pidiera para todos?"

Con un suspiro, el mago le dijo: "Incluso si así fuera, dudo que absolutamente todas las personas coincidieran en sus deseos. ¿No crees? Se produciría un caos tal, que eventualmente llevaría a un desquilibrio en el mundo."

Y ambos callaron...

Luego de un largo rato de permanecer en silencio, la pequeña retomó la palabra: "Qué complicado que eres. ¡Y qué injusto! Me dijiste que te pidiera un deseo y no sólo terminaste rechazando lo que te contesté, sino que además terminaste desanimándome. Ya no sé qué quiero. Hubiera sido más fácil que me dijeras desde un principio qué querías que te respondiera exactamente".

El mago le respondió: "Pero en ese caso, no te hubiera dado la posibilidad de elegir. Te hubiese hecho un regalo, que quizás no hubieras sabido aceptar, ni atesorar. Además, quería comprenderte un poco más".

"¿Y? ¿Me entiendes ahora, entonces?"

"Sólo un poco. Me has dicho que soy complicado, pero la mente humana es más complicada todavía".

La pequeña empezó a reírse.
El sol finalmente se ocultó y ambos se vieron inmersos por la noche, iluminados por la luz de la luna.
Él se levantó y le dijo: "Ya es hora de que me vaya"

La niña se quedó mirándolo fijamente, y le dijo: "Pero... ¿Y mi deseo?"

"Pensé que habías dicho que no sabías qué querías", contestó sorprendido.

"Pero no podría desaprovechar la oportunidad..."

El mago empezó a reirse fuertemente, y le preguntó: "¿Qué quieres, entonces?"

"Quiero que me regales algo. Ya no un deseo, sino algo especial. Quiero que tú elijas algo para mí. Para que no temas, te hago la promesa de que lo voy a atesorar. Y siempre voy a recordarlo, porque tú me lo obsequiaste. Y porque pensaste en mí al elegirlo".

Satisfecho con esa respuesta, el mago le dijo: "Veo que has aprendido algo a partir de lo que te he dicho. Voy a regalarte algo entonces, pequeña: Yo no puedo protegerte y nadie puede evitar que sufras. Pero no tengas miedo, porque "el tiempo cura todas las heridas". Tú dedicate a vivir, que vale la pena. Cuando caigas, vuelve a levantarte. Siempre mira hacia adelante y recuerda que nada es eterno. Hoy puedes estar llorando, pero mañana podrás estar riendo. Yo no puedo protegerte en tu vida, nadie puede hacerlo niña. Pero sí te prometo que voy a protegerte en tus sueños. Y ahí nunca sufrirás. Ese será mi regalo".

Y habiendo dicho eso, se dio vuelta y empezó a alejarse de ella.
Sorprendida, se inclinó hacia adelante y estiró su mano derecha para alcanzarlo.
Debía evitar que se fuera.
Pero cuando intentó hablarle, alguien susurró su nombre.
Y se detuvo.
Ese instante bastó para que todo se desvaneciera.
Entonces, la voz de su madre le gritó: ¡Arriba remolona, que ya son las 10!

viernes, 31 de julio de 2009

El fruto de un desvío

En días como estos, no hay mucha variedad;
mientras mi mente divaga, mi mirada se desplaza.
Tensión y presión por un lado; desgano y culpa por el otro.
Pero nada cambia...

Aunque la aguja del reloj marque la misma hora que ayer; la misma hora que mañana.
El día cambia.
El tiempo no se detiene; el tiempo sigue avanzando.
Y mientras tanto, mi mente divaga y mi mirada se desplaza.

Del reloj a la hoja; de la lapicera a la fotocopia.
Del corrector al calendario; mi mirada se desplaza.
El final se acerca. Eso ya lo sé...
Pero ni el frío ni el calor, ni el día ni la noche; nada le ganan al desgano.
Y la culpa me atormenta.
El tiempo no se detiene, y mi mente sigue divagando.
¡Oh cómo quisiera -si pudiera- evitarlo!
Pero mi mirada se desplaza, y mi mente; ¡mi mente sigue divagando!



PD: Aplíquese para todo examen en cualquier época (?) xDDDD

miércoles, 29 de julio de 2009

Una carta para tí; una carta para mí

Desde hace tiempo, hay algo que quiero decirte. Por eso, hoy me siento a escribir:

Quizás no lo has notado, pero te he estado observando. Para ser más precisa, siempre lo he hecho: he visto cómo has pasado de ser una bebé a una niña; de ser una niña a una adolescente; y ahora veo cómo estas pasando de ser una adolescente a una mujer. Siempre te he observado; la diferencia es que en este último año esto se ha intensificado... Y es que más allá de cómo fuiste cambiando tu manera de ser con los años, cómo fuiste creciendo, desde hace un año y medio no sos la misma persona que solías ser.

"¿El cambio fue para bien o para mal?", podrás estar pensando al leer estas líneas.

Yo diría que esa es una respuesta que vos -y vos mejor que nadie- podés saber. Por mi parte, creo que algunas cosas fueron para bien; no discuto que no lo fueran. Pero creo que no fueron suficientes. No son suficientes.

Sé que el cambio te aterra; sé que preferís la estabilidad. Por decirlo de alguna manera, la constancia te hace sentir segura. Sos de ese tipo de personas que se sienten "protegidas" envolviéndose en su propia burbuja de cristal, encerrando a su corazón y resguardando sus sentimientos de los demás. Sin embargo, esto no puede continuar. Te estás perdiendo muchas cosas por ser así, sin tomar en cuenta siquiera lo que vas a perder en el futuro si seguís así; esto tiene que cambiar.

Desde hace tiempo, hay algo que quiero decirte: no tengas miedo. No estás sola.

No tengas miedo, yo comparto tus sonrisas y tus alegrías; pero también comparto tus temores, tus defectos y tus inseguridades.

No estás sola, yo estoy con vos. Yo siempre voy a estar con vos.

Aunque la gente te juzgue; aunque el tiempo pase.

Siempre te he observado; siempre te he acompañado. Aunque no lo hayas notado; aunque no lo notes.

No te sientas sola, porque no estas sola: yo estoy con vos. Y siempre voy a estar con vos.

No tengas miedo, porque dondequiera que esté tu reflejo, allí estaré. Siempre voy a estar con vos, acompañándote.

viernes, 24 de julio de 2009

Un día como hoy...



Un día como hoy, muchos años atrás, una mujer intentaba dar a luz.
Un día como hoy nacía la primera de 4 hermanas y 2 hermanos.
Un día como hoy esa niña se convirtió en mujer.
Un día como hoy esa mujer se enamoró.
Un día como hoy esa mujer se convirtió en mamá.
Un día como hoy; un día como cualquier otro, ella se fue para ya no volver...
Y un día como hoy... No... Hoy, 24 de julio, te vuelvo a escribir.

Si pudiera, te diría las cosas frente a frente; te daría un gran abrazo y un beso en tus cachetitos regordetes.
Si pudiera, me recostaría a tu lado para sentir tu perfume y el calor de tu abrazo.
Si pudiera, te diría cualquier pavada en un tono gracioso para hacerte reir. Y te diría cualquier cosa para sacarte un "esta guachita, que me compra xD"
Si pudiera, haría tantas cosas... Cosas que solía hacer y cosas que nunca llegué a hacer.
Pero si pudiera hacerlo, no te estaría escribiendo ahora. No te estaría escribiendo, sabiendo que no me vas a responder.
Si te tuviera a mi lado, hoy no tendría el frío que tengo ni esta sensación de "nada".
Pero nada de esto importa igual. Así es la vida: el tiempo pasa, el dolor se atenúa lentamente; pero la memoria queda.
Hoy quiero desearte un muy feliz cumpleaños, mamá.
Hoy quiero decirte que te quiero mucho; y que siempre lo voy a hacer.
Quiero darte las gracias por todo lo que hiciste por mí y por haber sido como eras.
No sé si alguna vez te lo dije, pero yo te admiraba =) Y siempre te voy a recordar!
Ahora me voy a ir a acostar, porque ya es tarde.

Lo único que me queda decirte es un "me venís a saludar? n_n"

miércoles, 22 de julio de 2009

El precio de la "belleza"

El otro día estaban pasando en la tele un mini informe, por así decir, que mostraba cómo mujeres de todo el mundo (más que nada, jóvenes) realizan una especie de competencias a través de diversas páginas Webs. ¿En qué consisten? Fijan metas extremas para bajar de peso en unos pocos días: 1 kilo en 4 días, 5 kilos en una semana, y así... ¿Y qué premio obtienen? No sé si el sentirse bien consigo mismas por conquistar su objetivo, o la "aprobación pública" de sus colegas y de la sociedad en general.

De más está decir que en el proceso recurren a quién sabe cuántos métodos. Pero lo que me preocupa no es la intención en sí de perder peso, sino el resultado al que lleguen MUCHAS de esas chicas:



Yo creo que es más lo que pierden que lo que ganan con estos trastornos alimenticios. Y yo digo, ¿realmente lo vale?
Esta bien, la anterior es una foto en la que se aprecia a una mujer anoréxica al extremo. Pero no veo demasiada diferencia entre ella y el prototipo de belleza que constantemente muestran los medios de comunicación. Ni hace falta decirlo: delgadas, altas, "perfectas" (¿pero perfectas para quién?).

"La belleza es subjetiva", "lo que importa es lo de adentro", y muchas otras frases siempre hacen referencia al hecho de que es más importante la personalidad -el alma- "el contenido", que el "envase" que lo envuelve. Y lo lindo y lo feo no son más que percepciones individuales.

Hemos llegado a un punto en el que pareciera ser que si uno no es como "socialmente se acepta" -o se impone, mejor dicho-, va a ser rechazado por los demás. Y entonces, uno termina preguntándose: ¿cómo debo ser? La respuesta es simple: como quieras. Lo importante es que cada uno se sienta bien consigo mismo y se acepte tal y como es.

Esto no es fácil -eso es indiscutible. Pero sí vale la pena intentarlo.
Las dietas, los ejercicios físicos, etc. son muy importantes siempre y cuando se realicen con moderación. De esa forma, se logra la salud tanto mental, como física.
Pero esto; estas dietas en exceso; este deseo incontrolable de ser -ya no flaca- sino ¡un esqueleto! ¡Eso no! ¡Digamos "BASTA" mujeres! Lo único que se obtiene es poner en riesgo la propia vida. Y, al menos yo, no puedo encontrar qué tiene de hermoso... Ts. Es como una "preview" de cómo vamos a ser al final de nuestra existencia...

Siempre se hacen campañas, informes, sobre la desnutrición en el mundo. Aparentemente (e irónicamente) hay dos tipos de desnutridos: aquellos por elección y aquellos por "desgracia" (no sé cómo expresarlo de otra forma). Ser de los primeros es una hipocrecía y una falta de respeto para los segundos.

Seamos naturales; nada de barbies de plástico! =) La perfección no existe.

PD: La foto no la saqué yo ( obvio xD). Gentileza de google es mi amigo, créditos al fotógrafo (?)